
Mira, siento decirte algo: cuando terminas la carrera de arquitectura, apenas tienes las bases para lo que sigue.
Tener un título no significa que ya seas un arquitecto competente. La universidad te dio conocimientos, herramientas y una forma de comenzar a entender la profesión, pero todavía falta mucho por construir.
Y creo que el primer paso no es buscar trabajo.
Es hacer una buena sesión de autorreflexión.
Pregúntate: ¿cuáles son mis talentos?, ¿qué se me da naturalmente?, ¿en qué soy malo?, ¿qué actividades disfruto?, ¿dónde puedo aportar más valor?
A todos los arquitectos nos gusta diseñar. O al menos eso creemos.
Pero quizá diseñar no sea lo tuyo.
Tal vez no tienes la paciencia, la creatividad o el interés necesarios para pasar horas resolviendo un proyecto. Y eso no significa que seas un mal arquitecto.
Quizá lo tuyo sea dirigir personas, administrar una empresa, hacer presupuestos, coordinar una obra, negociar con clientes o resolver problemas técnicos.
Cuando encuentras algo que está alineado con tus talentos, desarrollar esa habilidad suele ser mucho más sencillo.
Pero hay una segunda parte: el mercado.
No basta con descubrir qué te gusta. También necesitas entender qué necesita el mercado y por qué alguien estaría dispuesto a pagarte.
Por ejemplo, si descubres que quieres dedicarte a hacer renders, estudia qué están buscando las empresas, qué calidad exigen, cuánto pagan, quién compite contigo y hacia dónde va esa industria.
No se trata solamente de aprender una herramienta. Se trata de saber si existe una oportunidad profesional que valga la pena construir alrededor de ella.
Después viene la tercera parte: aprender lo que te falta.
Tal vez necesitas trabajar en un despacho. Tal vez necesitas hacer prácticas. Tal vez tendrás que tomar cursos, estudiar una maestría o leer diez libros sobre un tema.
Incluso puede tener sentido trabajar temporalmente sin cobrar, pero si vas a hacerlo, procura que sea en un lugar donde realmente puedas aprender y acercarte al tipo de profesional que quieres convertirte.
Cuando terminas la carrera tienes un enorme número de caminos posibles.
El error es querer recorrerlos todos al mismo tiempo.
Es mucho mejor apuntar con un rifle de francotirador al objetivo que tirar escopetazos esperando que algo pegue.
No necesitas descubrir toda tu vida profesional hoy.
Necesitas encontrar tu siguiente paso.
Observa tus talentos. Entiende el mercado. Identifica qué habilidad necesitas desarrollar y comienza a construirla.
La carrera termina, pero tu formación como arquitecto apenas comienza.
Si estás tratando de encontrar tu propio camino profesional y quieres ordenar tus ideas, puedo acompañarte en una Mentoría 1 a 1.
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Y si tienes alguna pregunta sobre arquitectura, diseño o la vida profesional del arquitecto, envíamela. Puede convertirse en la próxima pregunta de Café con el Arqui.
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