Esta vivienda se desarrolla en Zapopan, Jalisco, en un contexto privilegiado con vistas directas hacia el bosque de Los Colomos. El proyecto responde a la necesidad de una casa amplia, con seis recámaras, capaz de albergar distintas dinámicas familiares sin perder privacidad, calma y calidad espacial.

La propuesta arquitectónica se organiza a partir de volúmenes sobrios y proporciones claras, privilegiando la orientación hacia la parte posterior del terreno, donde el bosque se convierte en el principal telón de fondo del proyecto. Las áreas privadas y sociales se abren deliberadamente hacia estas vistas, generando una relación constante con la vegetación y la luz natural, mientras que la fachada hacia la calle se mantiene más contenida y protegida.

En el interior, los espacios se plantean con una materialidad cálida y atemporal, donde la madera, los tonos neutros y las texturas naturales construyen una atmósfera serena y habitable. La distribución busca claridad y eficiencia, permitiendo recorridos sencillos y una lectura intuitiva de la casa, incluso con un programa extenso.

Las recámaras se conciben como espacios tranquilos, bien iluminados y con ventilación natural, muchas de ellas vinculadas visualmente al jardín y al entorno arbolado. Las áreas sociales y terrazas refuerzan esta relación interior–exterior, diluyendo los límites entre la vivienda y el paisaje, y convirtiendo al bosque en una extensión natural de la casa.

El resultado es una vivienda contemporánea, pensada para ser vivida con calma, donde la arquitectura no compite con el entorno, sino que lo enmarca y lo integra como parte esencial de la experiencia cotidiana.

