Año 2025
Este proyecto nace del encargo de una pareja de clientes extranjeros que buscaban una vivienda con carácter regional, capaz de dialogar con el contexto y la tradición constructiva local, pero con un enfoque contemporáneo y habitable.

La premisa principal fue clara: una gran terraza en planta baja destinada a reuniones y eventos, y una vivienda–departamento en planta alta, concebida como un espacio independiente que pudiera mantenerse en completo funcionamiento incluso cuando la planta baja estuviera ocupada. La separación programática fue un tema central del diseño, tanto a nivel de accesos como de privacidad, circulación y control acústico.

La planta baja se organiza como un espacio abierto y flexible, vinculado directamente al jardín y la alberca, funcionando como un escenario doméstico para encuentros sociales. Los pórticos, arcos y transiciones cubierto–descubierto permiten extender la vida interior hacia el exterior, generando sombra, escala humana y una relación constante con el paisaje.

En la planta alta, la vivienda se concibe como un refugio más íntimo y autónomo, con recorridos claros y visuales controladas que garantizan privacidad sin perder iluminación natural ni ventilación cruzada.

El lenguaje arquitectónico retoma elementos de la arquitectura regional —muros macizos, vanos profundos, arcos, cubiertas inclinadas y materiales cálidos— reinterpretados desde una lógica contemporánea, cuidando proporciones, textura y honestidad constructiva. La madera, los aplanados minerales y la vegetación se integran como parte del ambiente, no como ornamento.

El resultado es una casa que funciona en dos tiempos y dos escalas: lo colectivo y lo íntimo, lo festivo y lo cotidiano, lo local y lo actual, respondiendo de manera precisa a las necesidades de sus habitantes sin renunciar a una identidad arquitectónica clara.


