
Durante mucho tiempo pensé que el éxito en arquitectura consistía en dirigir un gran despacho.
Como estudiante, admiraba a esas oficinas reconocidas que desarrollaban proyectos importantes y empleaban a decenas de personas.
Imaginaba que ese era el destino natural de cualquier arquitecto que quisiera crecer profesionalmente.
Con el tiempo tuve la oportunidad de trabajar con algunos de los despachos más importantes de mi ciudad.
Fue ahí donde descubrí una realidad que no podía verse desde fuera.
Recuerdo especialmente una etapa en la que trabajé como coordinador de obra en un fraccionamiento muy grande.
Con frecuencia recibía errores de proyecto que parecían propios de estudiantes.
Al principio me sorprendía.
Después entendí que el problema no era la falta de talento.
Los arquitectos que dirigían esos despachos eran excelentes profesionales.
El problema era que ya no tenían tiempo para involucrarse profundamente en los proyectos.
Gran parte de sus días transcurría consiguiendo nuevos clientes, gestionando equipos, resolviendo asuntos administrativos y manteniendo en marcha una estructura cada vez más grande.
La arquitectura seguía pasando por sus manos, pero muchas veces solo como una revisión final.
El desarrollo y la resolución de los proyectos recaían principalmente en arquitectos más jóvenes.
Fue entonces cuando entendí algo importante: yo no quería terminar haciendo eso.
Parte fundamental del trabajo creativo es tener tiempo para pensar.
La arquitectura no ocurre únicamente cuando se dibuja un plano o se visita una obra.
También ocurre en los momentos de reflexión, cuando se estudia un problema, se cuestiona una decisión o se intenta comprender mejor a las personas para las que se diseña.
Por eso decidí que mi despacho debe ser pequeño.
No porque tenga miedo de crecer, sino porque quiero seguir involucrado en cada proyecto, entender a mis clientes, prever errores y participar activamente en las decisiones importantes.
Mi objetivo no es construir la oficina más grande posible. Mi objetivo es seguir siendo arquitecto.
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