Muchos arquitectos creen que el problema es que existen opciones más baratas.
Pero el verdadero problema aparece cuando el cliente no entiende la diferencia entre un diseño pensado y una solución improvisada.
En este episodio hablo sobre algo que rara vez nos enseñan en la universidad: cómo comunicar el valor de nuestro trabajo sin entrar en guerras de precio.
Hablo sobre:
• Por qué los proyectos baratos suelen sacrificar análisis y criterio.
• Cómo educar al cliente sin sonar arrogante.
• La importancia de tener procesos claros.
• Y por qué no todos los clientes son para todos los arquitectos.
Porque cobrar bien no se trata de vender más caro.
Se trata de hacer visible el valor del pensamiento detrás de cada decisión.
Si eres arquitecto, diseñador o creativo independiente, probablemente este episodio te va a resonar.
— Arq. Enrique Ochoa
Trignum Arquitectura

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