La creatividad no es un talento reservado para unos cuantos.
Hoy en día, la creatividad es como un diamante: valiosa porque es escasa. En parte, esto se debe a que el mundo que nos rodea está diseñado para opacar la creatividad.
Por ejemplo, cuando estudias arquitectura, antes de entenderla, ves edificios bonitos o feos. Pero una vez que la entiendes, percibes proporción, estructura, luz, sombras, sensaciones, atmósferas, armonía y mucho más.
Del mismo modo, conoces a personas emprendedoras que encuentran posibles negocios en cualquier lugar.
Lo mismo sucede con la creatividad. Una vez que la entrenas, las ideas llegan de cualquier lugar: de un paseo, una película, una charla o cualquier otro lugar.
Ahora, te compartiré algunos hábitos creativos que me han ayudado a mantener viva la creatividad.
La lectura de ficción

Se que a muchos arquitectos no les gusta leer, pero para mí, esto es imprescindible.
La lectura de ficción expande la imaginación y entrena la visualización de nuevas posibilidades. Te permite ver en tu mente cosas que no existen.
Si puedes visualizar un castillo mágico con cuadros que se mueven o un planeta con dos soles donde las personas montan en gusanos gigantes, puedes imaginar una casa.
Para mí, como arquitecto, la visualización es una herramienta que me ayuda a ahorrar muchísimo tiempo porque puedo imaginar diferentes posibilidades en mi mente antes de poner una línea en el papel.
El sketchbook

Tener la costumbre de dibujar y cargar con un cuaderno de dibujo es una gran herramienta. Si la lectura ayuda a visualizar, el dibujo ayuda a aterrizar las ideas y a convertirlas en realidad.
Nos permite explorar y plasmar ideas que visualizamos, y también es una herramienta para descubrir y experimentar.
Como arquitecto, te puedo decir que muchas buenas ideas surgen mientras dibujas, no antes.
Escritura

La escritura sirve como una herramienta poderosa para aterrizar pensamientos, ordenar ideas y descubrir conexiones. A menudo, creemos tener todo claro y entender algo, solo para darnos cuenta de que no es así cuando intentamos escribirlo.
La escritura nos obliga a ordenar, conectar, simplificar y encontrar contradicciones.
Para mí, escribir a diario las páginas matutinas ha sido clave para mi desarrollo personal y profesional.
Cuando me enfrento a un problema, las soluciones a menudo emergen durante este proceso. Hay pocas cosas tan poderosas como iniciar un texto con “y si…”.
El aburrimiento

No es ningún secreto en nuestra vida hiperconectada, que consume cada pequeño espacio libre en nuestro calendario.
El cansancio mental nos lleva a distracciones vacías que, a su vez, nos impiden descansar y esto sofoca nuestra creatividad.
¿Cómo se supone que vamos a generar ideas creativas si no nos damos tiempo de bajar la velocidad y dejar que nuestra mente divague? El no hacer nada es fuente y gasolina para el pensamiento creativo, mientras que consumir redes sociales es el extintor.
Divido mi uso de internet en tres categorías: crear contenidos, aprender y consumir contenidos.
Cuando abro internet, tengo esto en mente y procuro priorizar el 1 y el 2, desechando el 3.
También me aseguro de tener claro qué voy a hacer antes de abrir el explorador. Buscar espacios de silencio y pausa es esencial para la creatividad.
Los hobbies creativos

Estos son beneficiosos, Para la creatividad, ya que amplían nuestro abanico de herramientas y puntos que podemos conectar.
Por ejemplo, tuve un compañero en la escuela cuya pasión era el teatro.
Estudió Arquitectura para dedicarse a crear escenografías para teatro.
Del mismo modo, muchos arquitectos entienden de fotografía y diseñan en base a esto, creando espacios que enmarcan el entorno como si fuera fotografía.
Los micro-proyectos creativos, como la videografía, el bricolaje, el scrapbook, la pintura, la escultura, el baile e incluso el camping, son fuentes de creatividad.
Debemos buscar activamente colocarnos en situaciones que fomenten estas actividades.
Los hobbies creativos, como la fotografía o el video, alimentan indirectamente otras áreas creativas al desarrollar la observación, la narrativa, la composición y la sensibilidad visual.
En conclusión
La creatividad puede no depender tanto de “tener grandes ideas” como de construir una vida donde las ideas tengan espacio para surgir.
Las personas creativas no nacen viendo el mundo de manera diferente; simplemente aprenden a prestar atención.
Muchas veces la creatividad no aparece cuando la buscamos directamente, sino cuando construimos una vida donde hay espacio para observar, imaginar y conectar ideas.

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