La diferencia entre optimizar una herramienta y optimizar un hábito

La búsqueda del dispositivo perfecto
Durante años he buscado la forma ideal de leer.
Como muchas personas que disfrutan la tecnología, terminé acumulando dispositivos. Tengo un Kindle, un Bigme, un Xteink, un iPad y, por supuesto, un iPhone. Cada uno llegó por una razón distinta. Cada uno prometía resolver algún problema que el anterior no podía.
El Kindle es cómodo, ligero y tiene una batería casi interminable. El Bigme me permite instalar aplicaciones de distintas plataformas. El Xteink es tan pequeño que cabe en cualquier bolsillo. El iPad y el iPhone se sincronizan perfectamente con todo lo que hago.
Si los comparas uno por uno, siempre hay un ganador.
El problema es que nunca existe un ganador absoluto.
Lo que uno hace bien, otro lo hace mejor. Y lo que uno resuelve, otro lo complica.
Durante un tiempo me obsesioné con encontrar el dispositivo perfecto. Me pasó especialmente con el Bigme y el Xteink. Pasé horas viendo reseñas, comparando especificaciones y convenciéndome de que necesitaba esas ventajas adicionales.
Cuando finalmente los compré, descubrí algo incómodo: las ventajas existían, pero no eran tan importantes como había imaginado.
El Kindle ya resolvía la mayor parte de mis necesidades. Y muchas veces era más práctico leer en el iPhone que siempre llevo conmigo que en un dispositivo especializado que se quedó en casa.
El verdadero descubrimiento
Con el tiempo dejé de pensar en dispositivos y empecé a pensar en sistemas.
El Kindle vive en mi recámara y lo uso antes de dormir. El Bigme se queda en la oficina. El Xteink me acompaña cuando sé que voy a pasar tiempo esperando. Si no llevo ninguno de ellos, siempre tengo el iPhone.
También construí un sistema para capturar ideas. Algunas las dicto directamente desde el teléfono y terminan organizadas en una nota. Otras las escribo en un pequeño cuaderno que llevo conmigo. Después las incorporo a mi segundo cerebro.
Poco a poco entendí que lo importante no era dónde leía, sino que pudiera leer. Tampoco era dónde tomaba notas, sino que las capturara antes de olvidarlas.
La verdadera mejora no vino de comprar otro dispositivo.
Vino de reducir la fricción.
Una lección que va más allá de la lectura
Fue entonces cuando entendí que esta historia no trataba realmente de lectores electrónicos.
Me había pasado antes.
Con cuadernos.
Con agendas.
Con aplicaciones de productividad.
Con software de arquitectura.
He usado AutoCAD, DraftSight, Revit, Vectorworks, Archicad, Blender, Cinema 4D y muchas otras herramientas. Todas tienen ventajas y desventajas. Todas tienen usuarios convencidos de que utilizan la mejor.
Pero al final ninguna diseña por ti.
Lo importante es el diseño.
La herramienta solo es el medio.
Con la lectura ocurre exactamente lo mismo.
No importa si lees en Kindle, Bigme, Kobo, iPad o iPhone.
Lo importante es leer.
Después de cierto punto, las diferencias entre herramientas son mucho menores que las diferencias entre hábitos.
Optimizar herramientas vs. optimizar hábitos
Sí, una pantalla de tinta electrónica es más cómoda para leer durante horas.
Pero siendo honestos, rara vez leo más de una hora seguida. La mayoría de mis sesiones de lectura duran entre quince y treinta minutos. Para ese tipo de uso, la diferencia existe, pero es mucho más pequeña de lo que imaginaba cuando veía reseñas y comparativas.
Ahí entendí la diferencia entre optimizar una herramienta y optimizar un hábito.
Optimizar una herramienta consiste en buscar una pantalla mejor, una batería más grande o una función adicional.
Optimizar un hábito consiste en encontrar momentos para leer, eliminar distracciones, capturar ideas y regresar al libro al día siguiente.
Lo primero suele ser entretenido.
Lo segundo es lo que realmente genera resultados.
La herramienta que ya tienes
Las herramientas importan, pero menos de lo que creemos.
A veces pasamos tanto tiempo buscando la herramienta ideal que olvidamos hacer aquello para lo que la queríamos.
Y esa es la lección que me dejaron todos estos dispositivos.
La mejor herramienta no siempre es la más especializada.
Muchas veces es simplemente la que ya tienes a la mano.
Porque el dispositivo que siempre llevas contigo suele ser mejor que el dispositivo perfecto que se quedó en casa.
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