Mira, este domingo me dio una inspiración repentina para ir a pasear por la ciudad.
Había cosas que tenía curiosidad de conocer, así que saliendo de misa, les dije a mis hijos que prepararan todo para irnos de paseo.
Entre el itinerario estaba visitar el Parque Rojo, el famoso parque diseñado originalmente por Barragán.
Costó una fortuna y casi un año en remodelarse. A mi parecer, quedó bonito y se ve nuevo, pero nada fuera de este mundo.
Después, fuimos rumbo al Paraninfo de la U de G.
El acceso fue gratuito, y recordé que nunca habían llevado a mis hijos ahí.
Había exposiciones interesantes, pero hubo una que me llamó mucho la atención.
Era de Rocío Sainz, una artista que no conocía, pero me encantó su trabajo.
Mi hija de nueve años, que por cierto tiene una sensibilidad interesante al arte, quedó fascinada.
Su estilo me recordó mucho a las pinturas japonesas: algo planas, con un uso de colores algo apagados que se veían hermosos.
Si tienes tiempo y ganas, te lo recomiendo muchísimo.
Creo que visitar y conocer el trabajo de artistas puede abrirnos el panorama y inspirarnos.
La verdadera inspiración ocurre cuando aprendemos a mirar con pausa, incluso en lo más sencillo.
Hasta aquí por hoy.
Saludos.

Deja un comentario