El precio oculto de estar siempre conectado

Hay una ley (tipo Murphy) que dice “el día que decidas comprar un bocho rojo, vas a ver bocho rojos por todos lados.
Algo así me paso he estado bastante preocupado por mi salud mental últimamente, sobre todo por cómo las pantallas me consumen el tiempo y me afectan la capacidad de detenerme a pensar.
Me he dado cuenta de que cuando salgo con amigos, estamos en la boda que tanto esperábamos, o incluso en esas vacaciones que tanto necesitábamos, la mejor conversación se interrumpe por una notificación, y la atención se desvía inmediatamente al teléfono.
Y no conforme con esto, una vez ahí tendemos a revisar si hay algo nuevo en Facebook, Instagram, historias, algún hilo o chisme.
Las empresas colosales de las redes sociales, que presumen “conectar a las personas”, en realidad invierten millones de dólares en desarrollar sistemas que nos manipulan para estar conectados a ellas. Esto les genera una fortuna al vender nuestra atención.
Soy una persona que valora muchísimo su tiempo. A pesar de mis esfuerzos por evitar perder tiempo en redes sociales sin darme cuenta, me encuentro debatiendo en X o Threads. Cuando mi mente está agotada, sin darme cuenta, termino viendo videos de YouTube.
Las herramientas no son el problema. Las redes sociales abren muchísimas puertas a nuevas oportunidades, permitiendo que la gente conozca tu trabajo e incluso vea lo que hacen tus familiares en el otro lado del mundo. De hecho, he descubierto muchas herramientas nuevas en videos de YouTube.
El problema radica en cómo empleamos las herramientas y si el costo en tiempo y vida es justificable.
Con esto en mente, me puse a investigar y descubrí una serie de problemas adicionales que están contribuyendo al abuso de las redes sociales en nuestro cerebro.
Entre estos factores están la falta de atención, priorizar lo fácil sobre lo importante, poca introspección, sentimiento de soledad y, sobre todo, dejar de lado las cosas grandes y significativas que sabes que tienes, por estar clavado en cosas pequeñas e insignificantes.
Aquí fue donde me topé con el minimalismo digital.
Una filosofía del uso de la tecnología por la que concentras el tiempo en línea en una pequeña cantidad de actividades cuidadosamente elegidas y optimizadas que apoyan sólidamente las cosas que más valoras mientras te olvidas, encantado, de todas las demás. 1
En los próximos días, te estaré compartiendo cómo lo estoy implementando y los resultados que estoy obteniendo.
- Newport, Cal. Minimalismo digital: En defensa de la atención en un mundo ruidoso

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