Mira, te voy a contar una anécdota bien interesante del famoso Le Corbusier.
Como bien saben, este arquitecto era un pensador brillante, pero muchos de sus diseños venían de sus pasatiempos, en este caso, la pintura.
Por las mañanas, se dedicaba por completo a pintar y dibujar en su estudio. Consideraba ese momento del día como el tiempo del artista, no del arquitecto.
Un día, unas personas fueron a buscarlo para hablar de arquitectura y preguntaron:
— ¿Está Le Corbusier?
Y él respondió:
— No, por las mañanas no está Le Corbusier.
Cuando insistieron en que sabían que él era Le Corbusier, explicó:
— Por las mañanas soy pintor. Le Corbusier, el arquitecto, aparece por la tarde.
La creatividad surge cuando conectas dos puntos diferentes en una idea nueva. Si solo consumes arquitectura, es difícil que tengas una idea diferente.
Por eso es importante alimentar nuestra arquitectura con otros pasatiempos, como la pintura, la fotografía o alguna ciencia.
Hay arquitectos que están diseñando materiales de construcción basados en los corales que generan más oxígeno.
Hay arquitectos que combinan su afición por los videojuegos o el metaverso para crear arquitectura inmersiva imposible.
Y hay otros que crean ambientes gracias a sus conocimientos en fotografía.
Así como Le Corbusier, debemos ser más que arquitectos para hacer algo que valga la pena.
Necesitamos más puntos que podamos conectar y estos surgen de nuestros pasatiempos.
El que solo es arquitecto en realidad no es arquitecto.
Si quieres que platiquemos de algún proyecto o idea que tengas en mente, escríbeme.
Hasta aquí por hoy.

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