Te voy a revelar el mayor secreto de productividad, ese que los gurús de productividad no quieren que sepas. Pero antes, déjame contarte un poco de mi historia con la productividad.
Cuando conseguí mi primer trabajo, fui víctima de mi propio éxito. Resulté ser muy eficiente, así que de empezar dibujando planos en AutoCAD, en poco tiempo me ascendieron a gestor de permisos e Infonavit, luego a proyectista, residente de obra, etc.
Al mismo tiempo, estaba en los últimos semestres de la carrera. Así que, para mí, tener el control de todo era crucial. Estuve experimentando, intentando reinventar la rueda, cuando descubrí el GTD y me di cuenta de que ya todo estaba inventado.
Gracias a estas metodologías y a que me convertí en una máquina de dibujar planos, logré sobrevivir a supervisar 200 casas y terminar la carrera.
Han pasado muchos años desde entonces, y he pasado por varias etapas como el bullet journal, time blocking, Pomodoro, slow productivity y feel-good productivity, método de energía. Si bien cada herramienta me ayudaba a hacer más cosas, fue hasta que leí el libro “4000 Semanas” que caí en cuenta de algo.
El secreto más grande es que “la productividad es una trampa; sin importar lo que hagas, nunca será suficiente” (igualito que ser suficiente para tu suegr@s).
Cuanto más puedas hacer, más cosas tendrás que hacer.
Cuando buscas ayuda de la productividad, es porque puedes hacer 10 cosas pero tienes que hacer 15. Investigas y llega GTD. Ahora puedes hacer 15, pero ahora tienes que hacer 20. Llega Pomodoro y haces 20, pero ya son 25 las que tienes que hacer.
La clave es darte cuenta de que hagas lo que hagas, nunca será suficiente. Tienes que resignarte a que habrá cosas que no podrás hacer, y ser cuidadoso de elegir las que valgan la pena
Una vez que entiendes esto tu manera de ver la productividad cambia.
Un abrazo,
Enrique.


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