No regales tus diseños
Hace unos años, un arquitecto del cual aprendí muchísimo me contó una anécdota. Un conocido suyo le había pedido que le hiciera un “proyectito” para su terreno, solo para tener una idea, ya que no tenía mucho dinero para eso.
El arquitecto le preparó un proyecto completo, con planos, secciones y detalles constructivos. El amigo, preocupado, le dijo que no era necesario, que solo era para hacerse una idea.
El arquitecto respondió que, sin importar lo que cobrara, ya fuera 0, 10 o 100,000 pesos, siempre haría su trabajo lo mejor posible. Explicó que si empezaba a hacer proyectos al aventón, el único perjudicado sería él mismo, ya que se acostumbraría a hacer las cosas mal.

El problema del “te hago la obra y te regalo el proyecto”
Este es un gancho bien engañoso. Aunque al final de la construcción termines cobrando el “diseño”, a menos que seas mi amigo arquitecto que le echa ganas al 100, dudo que inviertas el montón de horas que lleva hacer un proyecto por que es de a gratis.
El problema más grave es que desvalorizas el trabajo de diseño, haciendo creer a los clientes que “los planitos ni valen tanto” porque muchos hasta los regalan.
Por lo tanto, los arquitectos que se dedican a diseñar tienen que remar contra corriente para competir contra esos proyectos gratuitos.
Es muy común que los prospectos me pregunten: “Oye, si haces la obra, ¿me regalas el proyecto?”. Y siempre les digo que no, y les tengo que explicar por qué nunca se debe regalar el diseño.
El proyecto prestado
¿Cómo se hace rentable un proyecto por el que no cobras nada?
Adaptando proyectos pasados. Desafortunadamente, esta estrategia es precisamente la razón por la que la IA podría dejarte sin chamba.
Por eso ves el mismo prototipo de vivienda “cumplidor” sin personalidad y, en su mayoría, feo, en todos los fraccionamientos.
Si no ofreces valor real, un diseño centrado en el usuario que realmente resuelva sus problemas y represente al cliente, da igual si lo saco de ChatGPT o de Pinterest.

El diseño es mas que unos planitos
En mi práctica profesional, me tomo muy en serio todo lo relacionado con el diseño. Busco crear experiencias para mis clientes, preocupándome por lo que desean sentir y viviendo en su proyecto. Esto implica una profunda reflexión y horas de prueba y error hasta llegar a las ideas que cumplan con sus expectativas.
No pienso por ningún motivo malbaratar mi trabajo ni hacer menos para poder competir con proyectos regalados.
Conclusión
Creo que podemos educar a nuestros clientes que un proyecto regalado nunca es realmente gratis. A menudo, sacrifica su libertad de elegir, exigir y obtener el resultado de sus sueños por ahorrarse un proyecto que representa una parte mínima de su inversión total.
No caigamos en la trampa del proyecto gratis ni lo promovamos en ningún tipo de trabajo creativo.
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Saludos

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