Diario 31. No todo es blanco y negro
Diario 30. Tiempo, dinero o esfuerzo: las tres monedas para construir tu futuro
La mejor herramienta suele ser la que ya tienes
Diario 29. Recuperar el gusto de hacer las cosas por el placer de hacerlas
Diario 28. Cómo seguimos teniendo hobbies aun con hijos, trabajo y poco tiempo
Mira, soy una persona que se le puede ir la vida pensando, imaginando y creando. Cuando empecé a tener más trabajo del que podía manejar, busqué maneras de sobrevivir. Exploré listas de tareas, prioridades, GTD y demás. Estudié, leí e investigué para encontrar una manera de manejar mis muchos compromisos. Descubría una nueva herramienta y, ¡zas!, podía hacer cinco cosas más a la semana. Así que agregaba más cosas a la lista. Después eran diez, luego veinte, hasta que me convertí en una máquina de hacer cosas inútiles. Hoy, después de años de ser hombre orquesta y tener mi calendario…
Los hábitos que mantienen viva la creatividad
Diario 27. imagina 6 cosas imposibles antes del desayuno
Diario 26. El paseo creativo
Diario 25. A veces, la mejor forma de pensar es dejar de pensar en arquitectura
Como cobrar tus proyectos sin bajar de precio.
Diario 24. Aprender a disfrutar el camino
Mira. Siempre he sido una persona que disfruta mucho el agua. Entrené muchos años natación y era bastante bueno. Por eso, para mí, las vacaciones soñadas siempre eran ir a la playa. En aquel entonces, las carreteras no eran nada buenas, y para ir a la playa de Guadalajara, podías hacer hasta cinco horas o más. Para mí, ese tiempo era eterno. Sufría mucho tener que estar en el auto tanto tiempo para llegar a la playa. Eran horas interminables para mí. Mi papá todo el camino iba contando sus aventuras de juventud: cuando le robaron un caballo en el…
Diario 23. Pagar el precio
Mira, hace años trabajaba en una inmobiliaria. Era genial tener los recursos necesarios para hacer mi trabajo sin tener que preocuparme por conseguirlos. Tenía mi sueldo fijo, vacaciones (o algo así) y aguinaldo. No me iba mal, pero tampoco me iba de lujo. Tenía muchísimo trabajo, más del que debería, muchas responsabilidades y un montón de cosas que solucionar. Pero había cosas que no me gustaban nada, una de ellas era no ser dueño de mi tiempo. Podía trabajar de manera ultra productiva de 8 am a 3 pm, tener todos mis pendientes listos, haber revisado todo y aun así…
