Mira,
Estoy leyendo un libro de storytelling y toca un tema interesante.
Yo vendo servicios de arquitectura y construcción, básicamente diseño y construyo viviendas.
Pero es bien sabido que la mejor forma de vender es a través de las historias.
Por ejemplo, si eres abogado, podrías decir:
“Tramito divorcios.”
O podrías decir:
“El otro día llegó un cliente que descubrió a su mujer siendo infiel con su entrenador personal.
Este se molestó muchísimo, le gritó, le envió mensajes amenazando que la dejaría en la calle.
La mujer, bien asesorada, guardó las llamadas, mensajes y amenazas mientras con mucha diplomacia le daba por su lado.
Ella ganó lo que quería en el juicio gracias a sus pruebas.
Si mi cliente se hubiera asesorado a tiempo, esto hubiera sido muy distinto.”
Si te fijas, esta vendiendo sin vender, dando un ejemplo en el que un cliente potencial se podría identificar.
Estás llegando al beneficio emocional de tu cliente.
En mi caso, mi beneficio racional es el diseño y construcción de viviendas personalizadas y únicas.
Pero mi beneficio emocional es que yo diseño esos espacios donde mis clientes pasarán gran parte de sus mejores recuerdos, el lugar donde sus hijos van a crecer, su lugar seguro, el hogar donde se vive una familia.
Y mejor aún si te lo cuento con una historia.
En cualquier lugar hay historias.
Te dediques a lo que te dediques, no vayas por ahí diciendo: “Yo soy ingeniero”, “Yo soy contador”, “Yo soy abogado”.
Mejor cuenta historias y verás cómo tendrás más y mejores clientes.
¿Tú qué crees que sea más potente?
¿El beneficio racional o el emocional?
Si tienes algo en mente para colaborar (una casa, una idea o una conversación), escríbeme.
Hasta aquí por hoy.

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