
Hola,
Hace poco me hicieron esta pregunta durante una charla sobre emprendimiento en la UTEG.
Aunque parecía una pregunta sencilla, me hizo regresar a los primeros días después de terminar la carrera.
Creo que lo más difícil no fue encontrar trabajo.
Tampoco fue aprender a tratar con clientes.
Lo más difícil fue aceptar que ya no existía un camino trazado.
Durante toda mi vida siempre supe qué seguía. Del kínder a la primaria. De la primaria a la secundaria. Después la preparatoria. Finalmente la universidad.
Siempre había un siguiente semestre.
Un nuevo horario.
Un plan de estudios.
Alguien ya había decidido qué debía aprender.
Pero un día todo eso desaparece.
De pronto eres arquitecto y frente a ti aparecen decenas de caminos.
Trabajar en un despacho.
Emprender.
Estudiar una maestría.
Especializarte.
Aprender un software nuevo.
Buscar clientes.
Dar clases.
Viajar.
La libertad se siente emocionante… hasta que descubres que nadie volverá a decirte cuál es el siguiente paso.
Recuerdo que cuando terminé la carrera me sentía lleno de energía.
Tenía ganas de hacer muchas cosas.
Pero también tenía algo que nunca había tenido: tiempo.
Y decidí no desperdiciarlo.
Comencé a estudiar por mi cuenta.
Lo primero que elegí aprender fueron costos y presupuestos.
No porque estuvieran de moda.
Sino porque sentía que era una de mis mayores áreas de oportunidad.
Sin darme cuenta, ese fue el primer paso de mi verdadero plan de estudios.
También cometí errores.
Perdí tiempo intentando descubrir cuál era el camino perfecto.
Quería elegir qué aprender.
Cómo aprenderlo.
Y hacerlo sin equivocarme.
Después emprendí por primera vez.
Y no me fue bien.
Ese fracaso me enseñó algo que la universidad nunca podría haberme enseñado.
No sabía emprender.
Y eso abrió un nuevo mundo de habilidades que necesitaba desarrollar.
Con los años entendí algo.
La incertidumbre no desaparece.
Simplemente aprendes a caminar con ella.
La universidad cumplió su misión.
Me dio una base.
Pero construir al arquitecto que quería ser ya dependía únicamente de mí.
Si hoy pudiera sentarme a tomar un café con el Enrique recién egresado, le diría esto:
Mira tus talentos.
Reconoce tus áreas de oportunidad.
Construye tu propio plan de estudios.
No el que crees que debería tener un arquitecto.
Sino el que necesita el arquitecto en el que quieres convertirte.
Lo que aprendí
La universidad solo es el punto de partida
La universidad me dio una base sólida, pero el verdadero crecimiento comenzó cuando tuve que decidir por mi cuenta qué necesitaba aprender.
Aprende lo que tu siguiente etapa necesita
Es imposible dominarlo todo. Cada etapa de tu carrera te irá mostrando cuáles son las habilidades que realmente necesitas desarrollar.
Tus áreas de oportunidad son una brújula
En lugar de preguntarte qué está de moda, pregúntate qué te hace falta. Ahí suele estar la siguiente materia de tu plan de estudios personal.
Ser autodidacta ya no es opcional
Hoy la formación continua no es una ventaja competitiva. Es parte de la responsabilidad de ejercer la profesión.
El día que te gradúas no termina tu educación. Lo que termina es que alguien más decida qué debes aprender.
¿Hay alguna pregunta que te gustaría que respondiéramos en un próximo Café con el Arqui?
Solo responde este correo.
Me encantará leerte.
Un abrazo,
Si este artículo te recordó tus primeros años como arquitecto, me gustaría conocer tu experiencia.
¿Qué fue lo más difícil para ti cuando terminaste la universidad?
Déjamelo en los comentarios o envíame tu pregunta. Tal vez sea el tema del próximo Café con el Arqui.
Arq. Enrique Ochoa
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