Vender arquitectura y construcción puede ser un reto, ya que competimos contra grandes empresas que, afortunadamente, a menudo producen casas genéricas y repetitivas, y contra miles de arquitectos que ofrecen sus servicios.
Para atraer clientes, recurrimos al marketing, e incluso algunos arquitectos regalan planos a cambio de la obra.
Cuando por fin llega un interesado, nos invade el miedo de que se vaya, que nos considere caros o que no nos vea profesional.
En este artículo, compartiré tres errores comunes que cometemos los arquitectos y que nos hacen perder dinero antes de siquiera comenzar a excavar una obra.
Cotizar al aventón

Entiendo que solo uno de cada diez presupuestos que elaboras se convierte en una obra, y hacer una cotización formal, profesional y bien hecha puede llevarte horas.
Por lo tanto, recurrimos al método del “Precio alzado”, que consiste en multiplicar los metros cuadrados de construcción por un monto por metro cuadrado para determinar el precio de la vivienda.
Si bien este método puede ser conveniente y puede funcionar para filtrar clientes en una etapa inicial, tiene sus inconvenientes. No hay un punto medio, ya que al no tener claro lo que estás cotizando o cobrando de más o de menos, normalmente es de menos. Esto se debe a que luego surge la excusa de “es que me van a ganar el jale otro más barato”, lo que resulta en pérdidas.
Competencia desleal

Siempre habrá alguien más barato. Siempre saldrá el maestro que le cobre menos, y tu tarea consiste en explicarle al cliente por qué sucede esto.
Muchas veces (me ha pasado), por agarrar una obra, decimos: “Pues está barato, pero si salgo”. La verdad es que nunca vas a poder tener una obra en la que no pase algo, alguna situación que eleve el costo. Y entre menos margen tengas, menos ganancias obtendrás.
Incluso he tenido obras en las que salgo tablas, lo que significa que perdí lo que gané con “clientes a los que les cobré barato porque era mucho trabajo”.
Nos regateamos a nosotros mismos, y al final, nos sale más barato no trabajar que agarrar esos proyectos.
Así que, cobra lo que vales. Si te dicen que no porque hay otro más barato, pues que le vaya bien. Déjale tu número para que te llame cuando el otro le falle, y le cobres caro por terminar su casa.
No tener un sistema de control de pagos

Un presupuesto de obra bien elaborado es la mejor herramienta para supervisar una obra. Tenerlo bien hecho elimina el 80% de los problemas que surgen al trabajar en una obra.
Si desde el principio de la obra sabes cómo vas a pagar cada cosa, haz un listado y se lo das al maestro. Así no habrá el problema de “esta bien barato, el otro arquitecto me pagaba en tanto”.
En tu presupuesto de obra, saca volumétrias. Si estas son correctas, no tendrás problemas de que te cobren metros de más, y sabrás exactamente cuánto debe pagarse.
Si este es correcto, sabrás exactamente cuánto material necesitas comprar en la obra para ver si hay robos hormiga.
En fin, un presupuesto de obra bien elaborado es “la herramienta” para el control de obra y te evitará que pierdas dinero.
Conclusión
Conseguir clientes es difícil, vender arquitectura es difícil, y construir es difícil. Pero cotizando bien, cobrando lo justo y haciendo tu presupuesto como debe ser, evitarás que tu negocio se vuelva caridad trabajando con pérdidas.
Estoy trabajando precisamente en un curso en el cual te explico cómo cotizar una casa sin perder dinero. En él, explicaré el paso a paso de cómo se realiza una cotización a precios unitarios para una vivienda. Suscríbete a mi boletín para que estés al pendiente.
Y si no quieres esperar, puedes solicitar una mentoría conmigo. Te ayudo con algún proyecto atorado o te asesoro para que puedas emprender tu propio negocio, como yo, que llevo 10 años viviendo de la arquitectura.
Saludos.
ArqEochoa.

Deja un comentario