
Soy de esas personas que pasan una buena parte de su tiempo buscando mejores herramientas para hacer mejor su trabajo.
Siempre he pensado que una buena herramienta no sustituye el talento, pero sí puede eliminar fricción y permitirte dedicar más tiempo a lo que realmente importa. Quizá por eso, desde que comencé mi carrera, he probado una gran cantidad de programas de arquitectura buscando aquel que encajara con mi forma de trabajar.
Como la mayoría de los arquitectos de mi generación, empecé dibujando en AutoCAD. Más adelante utilicé AutoCAD Architecture, después Revit y, cuando hace casi quince años decidí cambiarme al ecosistema de Apple, descubrí Archicad. Mi curiosidad no terminó ahí; también trabajé con Vectorworks e incluso exploré alternativas de código abierto como BlenderBIM.
Después de tantos años probando diferentes opciones, terminé regresando al mismo lugar.
Archicad.
No porque sea el único software BIM disponible, sino porque es el que mejor se adapta a mi manera de diseñar.
Descubrí que BIM no limita la creatividad
Cuando escuché hablar de BIM por primera vez pensé que iba a limitar mi creatividad.
Creía que trabajar con elementos inteligentes sería demasiado rígido y que diseñar sería más complicado que dibujar líneas libremente en AutoCAD.
Con el tiempo entendí que estaba completamente equivocado.
BIM no limita la creatividad.
La potencia.
Con Archicad ya no dibujo una casa; la construyo virtualmente antes de construirla en la realidad.
Mientras desarrollo el modelo puedo recorrer los espacios, entender las proporciones, analizar los volúmenes y tomar decisiones de diseño desde una perspectiva mucho más cercana a la experiencia real del proyecto.
Eso cambia completamente la forma de proyectar.
Un solo modelo para todo el proyecto
Hay algo que suele sorprender a quien comienza a utilizar Archicad.
Al principio puede parecer que hacer una planta arquitectónica es más lento que en AutoCAD.
Y, siendo honestos, durante los primeros proyectos probablemente sea así.
Pero esa diferencia desaparece muy pronto.
Una vez terminado el modelo, prácticamente toda la documentación nace automáticamente de él.
Plantas, cortes, fachadas, detalles constructivos, cuantificaciones e incluso el modelo tridimensional listo para exportarse a programas como Cinema 4D o Blender para generar renders de alta calidad.
Todo proviene del mismo modelo.
Y esa es una diferencia enorme.
El día que dejé de corregir el mismo cambio diez veces
Hay una situación que cualquier arquitecto que haya trabajado durante años con CAD conoce perfectamente.
Después de varias revisiones del proyecto, el cliente decide mover una ventana.
O cambiar una puerta.
O desplazar un muro.
En AutoCAD eso significaba revisar manualmente plantas, fachadas, cortes y detalles para asegurarte de que todo siguiera siendo coherente.
Y aun así, era relativamente común que algún plano quedara sin actualizar.
Ese tipo de errores aparecía justo cuando menos lo esperabas: durante la obra.
Con Archicad sucede algo muy diferente.
Cuando modifico un muro, una ventana o cualquier elemento del proyecto, el cambio se refleja automáticamente en toda la documentación.
No tengo que preocuparme por corregir cada plano uno por uno.
El modelo mantiene todo coordinado.
Eso representa un enorme ahorro de tiempo, pero sobre todo una gran tranquilidad.
BIMx cambió también la comunicación con mis clientes
Otra herramienta que utilizo constantemente es BIMx.
Antes llegaba a las reuniones o a la obra con un juego de planos impresos.
Hoy llevo el proyecto completo en mi iPad.
Puedo revisar detalles constructivos, consultar planos o recorrer el modelo tridimensional junto con el cliente.
Y eso hace una enorme diferencia.
Muchas personas tienen dificultades para interpretar una planta arquitectónica.
Pero cuando pueden caminar virtualmente por su futura casa, entender los espacios y visualizar el proyecto antes de construirlo, las conversaciones cambian por completo.
Las dudas disminuyen y las decisiones son mucho más fáciles de tomar.
¿Vale la pena cambiar?
Si hoy un arquitecto me preguntara si vale la pena aprender Archicad después de años utilizando AutoCAD, mi respuesta sería sí.
No porque AutoCAD sea una mala herramienta.
Sigue siendo un programa extraordinario.
Pero BIM representa una manera diferente de entender el proyecto.
El tiempo que inviertes aprendiendo Archicad se recupera rápidamente en cada modificación que no tienes que repetir, en cada error que logras evitar antes de llegar a la obra y en toda la información que puedes generar a partir de un único modelo.
Después de probar muchos programas entendí algo muy sencillo.
La mejor herramienta no es la que tiene más funciones.
Es la que mejor se adapta a tu forma de trabajar.
Y para mí, después de tantos años buscando, esa herramienta sigue siendo Archicad.
📘 Descarga gratis mi libro
Si te interesa conocer más herramientas, hábitos y aprendizajes que han transformado mi forma de ejercer la arquitectura, te invito a descargar gratuitamente mi libro:
Las 12 lecciones que aprendí dirigiendo mi despacho de arquitectura
En él comparto principios, errores y experiencias que me han ayudado a construir un despacho más organizado y una carrera con mayor claridad y propósito.
👉 Descárgalo aquí:

Deja un comentario